Blake Lively fue la gran triunfadora sobre la alfombra roja de la Gala MET 2018. Su vestido de Versace dejó impresionado a todo el mundo, y es que su elaboración fue llevada a cabo durante 600 horas de trabajo.

Una auténtica obra de arte elaborada por los artesanos de la casa Versace que bordaron a mano la kilométrica falda de terciopelo en burdeos con hilo dorado, cristales y joyas. El resultado, una maravilla que parecía ser sacada directamente de un retablo que combinó a la perfección con una corona de espinas.

Tanta grandiosidad no podía ir en limusina, por lo que Blake llegó en un autobús particular desde donde descendió como una auténtica reina. Y es que tan elaborado look bien merecía contar con el espacio necesario para guardar al detalle este espectacular diseño hasta que fuera expuesto ante los medios.

Blake Lively | Gtres