Sus padres la encontraron sobre un enorme charco de sangre que procedía de la nariz, las orejas y los ojos. De hecho, en el hospital le pidieron que se prepararan para lo peor y le indujeron un coma para que no sufriera y estuvo así un mes. La primera operación con la que trataron de salvarle la vida duró siete horas.

Cuando se levantó, no reconoció a su novio, no recordaba su segundo nombre y pensaba que sus padres seguían juntos. También sufría daños físicos: "Después de la operación parecía un dibujo animado, porque mi cara estaba muy hinchada", ha contado Chelsea a 'Daily Mirror'. "Lo único que quedaba era un agujero masivo en mi cabeza", ha detallado.

Durante el coma, los médicos le sacaron varios huesos rotos de su cerebro, a partir de los cuales utilizaron una impresora 3D para crear una placa de titanio a medida para remplazar los trozos de su cráneo dañado. "Parece algo hecho por el CSI", declaró la exmodelo, que relata que sus padres descubrieron que algo raro ocurría cuando no pudieron abrir la puerta y escucharon al perro ladrar todo el rato.