1. La uña rota

¿Qué es peor? ¿Un corazón roto o una uña rota? Creemos sin duda que la uña. Esa grimilla que te das a ti misma cada vez que notas tu uña astillada. ¡Argghh!

2. Cuestión de tamaño

La uña ya está rota, ahora llega un nuevo problema: ¿qué hacemos con el resto? Te dejas todas largas menos esa, o sacrificas el largo de las nueve restantes. Cortar o no cortar, esa sí que es una cuestión.

3. El tono ideal

La elección del color del esmalte obedece a muchos algoritmos estilísticos que vienen hacia ti mientras eliges. ¿Qué ropa llevarás estos días? ¿Tienes algún evento serio? ¡Conjuntar las uñas es todo un desafío!

4. La cobertura falla

Has gastado un dineral en ese esmalte que te encanta, pero al usarlo te das cuenta de que cubre menos que el taparrabos de Tarzán. ¿Cuántas capas tendrás que dar para conseguir un acabado normal?

5. El tiempo de espera

No importa el tiempo que se seque, cuando roces tus uñas con cualquier cosa se estropearán. ¡Nunca es suficiente!

6. Las odiosas cremalleras

Acabas de terminar tu obra de “nail art”, el tiempo de espera ha sido el adecuado pero llega la maldición de la cremallera, ¡adiós manicura!

7. Las burbujitas

Un nuevo enigma llega a la nave del misterio. ¿Por qué salen esas dichosas burbujas tras aplicarte el esmalte? Esperamos que algún día se pongan de moda.

8. La mano dominante

Pintarse las uñas es fácil cuando tu mano dominante, según seas diestra o zurda, es la que tiene el pincel. Cuando toca cambio, ¡desastre!

9. Odioso Pinterest

Has visto un diseño de uñas en Pinterest o Youtube que parece fácil y es precioso. Decides arriesgarte siguiendo el paso a paso del tutorial. ¿No recuerdas tu infancia con Art Attack? Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

10. No te duermas

Te has pintado las uñas por la tarde y tras varias horas te vas a la cama. A la mañana siguiente apareces con finas rayas de tela marcadas en tu esmalte. En serio, ¿cuánto tardan en secarse? ¡Otro enigma más!