Y… ¿qué podemos hacer para ello?

1. Antes de comenzar a maquillar vuestro rostro deberéis de limpiarlo correctamente e hidratarlo. Para ello utilizad una crema poco untuosa y que se absorba rápidamente.

2. Ahora sí, una vez la piel limpia… el paso será aplicar la base de maquillaje. Para evitar brillos elegid una base de maquillaje líquida que sea ligera y libre de aceites.

3. Para fijar el maquillaje y conseguir una textura más sedosa continuad con un poco de polvos sueltos. Darán a vuestro rostro un aspecto ligero y fresco.

4. ¡No olvidéis el corrector! Os ayudará a disimular ojeras, granitos y rojeces. Con el calor, para evitar que se note demasiado o quede apelmazado, aplicad uno en polvo que os ayudará a controlar la grasa de la piel.

5. Apuesta por los productos waterproof para aseguraros una mayor fijación. Una buena máscara de pestañas y eyeliner permitirán que el calor y la humedad no sean vuestros enemigos.

6. En cuanto al colorete no utilicéis colores intensos, intentad inclinaros por colores más suaves para realzar sutilmente vuestros pómulos que seguramente ya estarán matizados por el sol.

7. Para los labios tenéis libertad absoluta en cuanto a colores. Rojos, rosas, naranjas… cualquier color es bienvenido. En cuanto a la textura reservar para el invierno el gloss y si los aplicáis que sea en poca cantidad para no dar la sensación de boca “grasienta”.

8. Las sombras en polvo, por favor. Su composición permite absorber mejor los aceites. Apostad por tonos claros y naturales como los tierras, corales, rosas…

9. Para terminar, sellad el maquillaje con un fijador en spray o en polvo. ¡Veréis cómo os dura muchísimo más!