1. Adapta tu tratamiento tópico, en cuanto a texturas y formulación, a un clima con más temperatura. Apuesta por texturas más ligeras y líquidas para no saturar tu piel.

2. Aplica tus productos en el orden correcto para conseguir la máxima efectividad. PASO 1: limpieza, PASO 2: serum adaptado a las necesidades de tu piel, PASO 3: hidratante y PASO 4: protección solar los 365 días del año.

3. Si vas a la playa, limpia tu piel y no olvides aplicar tu crema hidratante y un filtro de protección solar alto. Están desaconsejadas las fórmulas con Vitamina C o Vitamina A antes de ir a la playa. La Vitamina C, aunque es imprescindible en verano, debe estar bien prescrita para que no cree irritación en la piel y esto produzca una mayor fotosensibilidad. En el caso de la Vitamina A, en verano solo debe aplicarse de noche,nunca de día.

4. Incluye una suplementación oral, siempre que sea con orden y criterio. La nutricosmética solar oral es un gran complemento para la protección de uso tópico que te ayudará a evitar la aparición de alergias solares o nuevas manchas. Comienza en primavera para llegar al verano con una piel bien protegida y preparada para la exposición solar.

5. Cuídate sin contar las calorías. Apuesta por comidas más ligeras, frescas y con más color. Aunque es cierto que en esta época del año disfrutas de una vida social más ajetreada que impide controlar el consumo de calorías extras… intenta apostar por los aperitivos saludables como tomates cherry, pepinillos en vinagre, frutos secos sanos,… o bien disminuir la cantidad del plato principal. En cuanto al alcohol, siempre será mejor una copa de vino que un cubata, y los cocteles, procura que sean sin azúcar.

6. Comienza tu detox a tiempo. Hazte los tratamientos y cuidados de la piel en primavera para poder ver en verano los resultados.

7. Nunca olvides aplicar tu crema de protección solar y evita la exposición directa al sol durante tiempos prolongados. La piel tiene memoria y es mejor prevenir que reparar.

8. Duerme, duerme y duerme. Al menos intenta descansar 7 horas diarias para que tu organismo pueda repararse durante la noche. Además, es cuando se producen los procesos de reparación de la piel, que son básicos para su regeneración.