Eva Raya, cosmetóloga y co-creadora de la firma natural Alice in Beautyland, nos explica todos y cada uno de los ‘intríngulis’ de este paso esencial.

ASÍ VIVES, ASÍ ES TU LIMPIADORA

“Para conseguir el mejor resultado debemos elegir una limpiadora que actúe de forma suave y eficaz para uso diario, teniendo en cuenta el tipo de piel y los agentes a los que está expuesta como el maquillaje y la polución del aire donde vivimos. Debe actuar de forma suave y eficaz sin agredir el manto lipídico natural de la piel y manteniendo el PH equilibrado”.

TEXTURA ADAPTADA A LOS TIEMPOS

“El mercado ofrece muchos tipos distintos de fórmulas y texturas: aceite, leche limpiadora, agua micelar, gel, crema, espuma… La variedad es muy amplia y lo mejor es elegir en función del resultado que vemos en nuestra propia piel. ¡La textura no es decisiva!

Los factores que suelen ser más condicionantes entre los consumidores a la hora de hacer una buena limpieza son el tiempo y la pereza, por lo que, si es nuestro caso, es muy importante elegir una limpiadora que nos simplifique mucho el proceso o no lo haremos correctamente.

En este aspecto los limpiadores “gel to milk” han sido una revolución en los últimos años y uno de los productos más buscados, ya que son increíblemente fáciles de utilizar y simplifican en un sólo producto la doble limpieza, una de las más aclamadas mundialmente y con mejor resultado”.

SIN PAÑOS CALIENTES

“En cuanto al aclarado, lo mejor es usar agua templada. Podemos acabar con agua algo fría al final del proceso pero debemos evitar siempre el agua caliente, ya que su efecto vasodilatador puede provocar cueporosis y retirar la grasa natural de la piel en exceso”.

LOS ‘ENEMIGOS’ OCULTOS

“Tenemos que aprender a ser conscientes de la gran cantidad de agentes que están contacto con nuestro rostro a diario. Desde nuestras propias manos, sobre todo en momentos de estrés sin darnos cuenta y sin reparar en lo que hemos tocado antes, pasando por la contaminación o las distintas personas a las que saludamos con dos besos. La pantalla de nuestro móvil ¡tiene más bacterias de las que te puedes encontrar en un retrete!

No está de más cambiar las fundas de almohada regularmente y prestar atención a las toallas o muselinas con las que nos secamos el rostro. Deben estar siempre limpias o de lo contrario nos contaminaremos de las bacterias con las que han entrado en contacto”.

#STOPEXCESOS… ¡Y CUIDADO CON LA EXFOLIACIÓN!

“El estrato córneo es una película protectora muy importante en nuestro cuerpo. Para mantenerlo en condiciones óptimas no debemos lavar más de lo necesario ya que desequilibraríamos su natural función barrera de defensa.

La limpieza facial debe hacerse 2 veces al día, por la mañana suavemente para retirar las toxinas que nuestra piel ha desechado durante el descanso, y por la noche para retirar la suciedad, maquillaje y resto de grasa que hemos acumulado durante el día.

Es aconsejable no exfoliar el rostro más de una vez a la semana”, concluye la experta.