Reid Ewing con mala cara en el médico

Reid Ewing no tiene nada tiene que ver con el personaje que interpretaba en 'Modern Family'. En la serie, Dylan era el novio de la guapísima Haley (Sarah Hyland) y da vida a un chico muy seguro de sí mismo. La realidad es muy diferente de la ficción, ya que Reid ha reconocido padecer un trastorno dismórfico corporal (una obsesión compulsiva y desproporcionada con algún defecto físico, que puede ser real o imaginario). Él mismo ha escrito un mensaje en el periódico Huffintong Post diciendo que cuando llegó a Los Ángeles para comenzar su carrera en Hollywood, casi no tenía amigos y se pasaba el tiempo en su casa haciéndose fotos y encontrándose muchos defectos físicos.

El calvario de las operaciones estéticas empezó en 2008 cuando tenía solo 19 años. Reid empezó probándolo, asumió correr ese riesgo y acabó siendo un auténtico adicto a la cirugía plástica. En el camino que emprendió por una mala decisión, Reid ha contado que se encontró con un cirujano que le aconsejó mal y le animó diciéndole que estaba de acuerdo en que operarse era algo importante para ser actor. El actor empezó poniéndose implantes en las mejillas. No fue como el actor esperaba y sufrió mucho en la postoperación. Además, tuvo que ver su rostro tapado con una máscara facial durante dos semanas debido al hinchazón que padecía.

"Me desperté gritando de dolor, me caían las lágrimas por la cara. No podía hacer otra cosa que gritar mientras el doctor y su equipo trataban de contenerme entre risas", afirma Reid. La pesadilla parecía no tener fin porque cuando le bajó la inflamación y se quitó la máscara, Edwin tuvo que soportar la cruda realidad de su transformación. Se encontró con un rostro deformado que no coincidía con sus expectativas.

El tercer capítulo no tardó en llegar, por lo que Reid acudió a otro especialista para ver si podría arreglar el destrozo que le hizo el anterior, pero fue peor el remedio que la enfermedad, porque la persona que le operó estaba menos cualificado que el anterior y le operó el mismo día el mentón. Edwin se dio cuenta de que podía desplazar el mismo el implante de silicona por lo que se sometió a otra intervención.

El intérprete llegó al tal punto en que se odiaba más a sí mismo por permitirse jugar con su físico y su salud y acudió a dos doctores más, pero esta vez, para tratar su obsesión y su trastorno. En su post escribió estas sabias palabras de arrepentimiento: "Antes de cambiar tu cara, fíjate si lo que debe transformarse es tu mente. Es un problema que rara vez se toma en serio debido a la vergüenza social que produce. El secretismo que rodea a la cirugía estética impide que muchas prácticas poco éticas vean la luz. Creo que la gente a menudo decide operarse para ser aceptado, pero en general nos hace sentir más extraños. Escribo esto para tratar de contrarrestar su influencia".