Muchas personas darían lo que fuera por un minuto de fama pero, por el contrario, muchos famosos desearían ser aunque fuera por un momento personas totalmente desconocidas. Y es que, no es oro todo lo que reluce detrás de la fama y hay  muchas celebridades que odian ser personas conocidas.

Entre estos personajes destacan algunos como Brad Pitt. El actor considera que él se dedica a la actuación no ha ir a programas y fiestas: "De repente, no apoyas tu película si no vas a un programa de televisión y hablas de tu vida privada. No tiene nada que ver con los motivos por los que me dedico a esto".

Algunos famosos son muy consecuentes con esto de no gustarles la fama y evitan dar de qué hablar, por lo que su vida pública se reduce solo a sus actuaciones como es el caso del actor Daniel Day-Lewis. Pero después te encuentras con personajes que no paran de decir que odian ser famosos y con sus actos solo consiguen que se hablen más de ellos, como Shia LaBeouf quien se plantó en la alfombra roja del Festival de Berlín con una bolsa de papel en la cabeza donde se podía leer 'Ya no soy famoso'. ¿No es algo incongruente?

Entre los VIPs españoles también hay algunos nombres muy populares que les gustaría ser desconocidos por el mundo. Penélope Cruz es una de ellas, quien dijo al respecto: "Algunas de las desventajas que acarrea la fama son bastante duras y difíciles de lidiar, hasta el punto de que a veces me pregunto si quiero seguir en esta profesión". Otro es Pablo Alborán quien ha declarado que no le gusta sentirse observado por los demás. Pero, el caso más llamativo es el de Mario Vargas Llosa, una persona que lo ha dejado todo por estar junto a Isabel Preysler, la reina de corazones y una de las famosas más importante de España. Por lo que, es muy difícil ser un personaje anónimo cuando sales Isabel Preysler y protagonizas portadas en revistas del corazón junto a ella.