Corría el año 1991 cuando a Michael J. Fox, que en ese momento se encontraba en el momento más álgido de su carrera, le diagnosticaron párkinson. Tenía entonces 29 años y los médicos le aseguraron que su trabajo no se alargaría más de diez años.

Ahora, 25 años después, el actor no sólo no ha parado de trabajar, sino que incluso acaba de despedirse de su papel de Louis Canning en la exitosa serie ‘The Good Wife’, en la que llevaba desde 2020, para involucrarse en un nuevo proyecto del que no ha querido dar más detalles.

“A estas alturas ya debería ser prácticamente discapacitado, pero la realidad no podría ser más distinta”, ha revelado Fox en una entrevista para Haute Living. Confiesa que lo aunque sus temblores no son tan fuertes como antes, se enfrenta de vez en cuando a problemas como caminar o moverse.

La meditación es algo que le ayuda y mucho a mitigar los síntomas del párkinson: “El único momento en el que no me muevo, ni siquiera de la manera más sutil, es cuando ya estoy durmiendo. Lo mismo sucede cuando estoy meditando. Si lo hago bien, entonces mi actividad cerebral se ralentiza lo suficiente para que me quede quieto”, asegura el intérprete.

Además, ha conseguido formar una bonita y gran familia al lado de Tracy Pollan, con la que ya tenía su primer hijo, que ahora tiene 27 años, cuando le diagnosticaron la enfermedad. Luego llegaron las gemelas Aquinnah Kathleen y Schuyler Frances, de 21 años, y por último Esmé, de 14.