Después de los complicados inicios de la relación entre Orlando Bloom y Katy Perry por las fotos del actor con Selena Gomez en actitud cariñosa, ahora parece que su romance va sobre ruedas a pesar de un detalle que la cantante no lleva nada bien. La artista odia vivir lejos de su chico y tener que coger el coche cada vez quiere ver a Bloom. ¡Cuánto amor!

Perry vive en Los Ángeles mientras que Orlando decidió junto a Miranda Kerr residir en Malibú por el bien de su hijo Flynn y alejarlo del ajetreo que supone estar en Nueva York. La artista declaró al medio Women's Wear Daily lo siguiente al respecto: "Mi novio vive en Malibú y me costó mucho acostumbrarme a conducir hasta allí, me decía a mí misma: ¿Es broma? ¿Qué tipo de vida es esta?’. No puedo pasarme a visitarle siempre que me apetezca. Nunca me acostumbraré a Malibú porque está a medio camino de mi ciudad natal, Santa Bárbara, así que para mí es como una parada en el camino hasta allí. Comprendo todo eso de querer vivir en la playa cuando te mudas a Los Ángeles, ¿pero Malibú? Nadie que viva en la ciudad se va a acercar hasta allí para visitarte".

Seguro que a la artista tampoco le hace mucha gracia que la casa del protagonista de 'Piratas del Caribe' esté a unos escasos metros de Miranda Kerr y aunque su relación sea cosa del pasado, ambos se ven continuamente por el bien de su hijo en común, Flynn. La expareja decidió mudarse a Malibú ya que consideraban que su primogénito crecería mejor cerca de la playa y en un sitio donde pudiese jugar en la calle.