El 2016 no ha sido un buen año para Kim Kardashian, pues aunque lo empezó con buen pie, ha acabado por convertirse en el peor año de Kimmie. La protagonista de 'Keeping Up With The Kardashians' ha vivido uno de los episodios más desagradables de su vida y, para más inri, ha estado envuelta en rumores de divorcio de Kanye West.

Todo cambió la madrugada del lunes 3 de octubre, cuando la socialité se encontraba en un lujoso hotel de París disfrutando de la Semana de la Moda. De repente, cinco hombres disfrazados de policía irrumpieron en la habitación de Kimmie y la amordazaron e incluso la apuntaron con la pistola, llevándose todo lo que tenía de valor.

Los atracadores, que llegaron y huyeron en bicicleta, se llevaron joyas -entre las que se encontraba un anillo con un diamante de 20 quilates- valoradas en un total de 11 millones de dólares. Esto hizo que Kim entrara en un estado de shock y de miedo que le llevó a abandonar las redes sociales. Sus fans siguen esperando que vuelva.

Pero esto no ha sido lo peor que le ha ocurrido a nuestra celebrity, pues justo cuando iba a reaparecer públicamente en una cena organizada en honor a su fallecido padre, Robert Kardashian, recibió una llamada de urgencia avisándole de que su marido Kanye West había tenido que ser hospitalizado.

El rapero ingresó en el UCLA Medical Center con una grave crisis de agotamiento, después de una larga y dura semana de trabajo con su gira 'Saint Pablo Tour'. Desde ese momento, la vida de Kim dio un giro de 180 grados. Envueltos en rumores que aseguraban que estaban a un paso del divorcio, el matrimonio ha seguido adelante.

Ahora parece que la empresaria está terminando el año como lo empezó, más enamorada que nunca de su marido, cerca de sus hijos North y West, junto al clan Kardashian-Jenner y tan guapa como siempre. Eso sí, sus fans están deseando que vuelva a dar señales de vida en Instagram. ¿Será para dar la bienvenida al 2017?