Kim Kardashian y Kanye West no terminan de estar nunca conformes y parece que son un culo inquieto que siempre tiene que estar moviéndose. La pareja ha considerado que la casa que compraron hace cuatro años en Bel-Air por 9 millones de dólares, y a la que se mudaron hace apenas un año, no era suficiente para ellos y, por ello, han decidido venderla. Una noticia que llega después de conocerse que Kim estaba rotundamente mentalizada para solicitar el divorcio a su marido.

Con la venta, Kim y Kayne han recibido 17.5 millones de dólares que no han durado nada en su bolsillo porque rápidamente lo han invertido en un nuevo hogar cerca de Kris Jenner, exactamente en Hidden Hills. Se han comprado un casoplón de 13 hectáreas en la que caben dos piscinas, un spa, una cancha de baloncesto, una peluquería, un gimnasio y, próximamente, hasta una sala de cine. Vamos, que se van a construir un auténtico palacete para recibir a su tercer bebé.

¿Será que Kim ha olvidado ya la idea del divorcio?