Fue el pasado 19 de septiembre cuando Angelina Jolie interpuso una demanda de divorcio a Brad Pitt por “diferencias irreconciliables”, pero la cierto es que la pareja ya llevaba meses haciendo vidas separadas, aunque dentro de la misma casa.

“Angelina básicamente tenía una ala entera de la casa para ella sola, al igual que Brad tenía otra que era exclusivamente suya. Empezaron a vivir cada uno por su cuenta pero sin abandonar la residencia familiar, lo que no evitó que sus discusiones fueran cada vez más intensas y frecuentes”, reveló una fuente cercana al US Weekly.

Según esta misma fuente, Brad habría aprovechado estos últimos meses, en los que la relación se había vuelto más turbulenta que nunca, para desahogarse con amigos y compañeros de trabajo sobre las dificultades por las que estaba pasando su matrimonio.

“Brad nos había dicho que tras doce años de vida en común, los dos habían tenido que afrontar más de un contratiempo, pero nada tan grave como lo que les está ocurriendo en la actualidad”, aseguró el informante.

Además, el que el divorcio esté en boca de todos, es algo que Angelina no soporta: “A ella le irrita profundamente que la gente hable sobre sus asuntos y juzgue su vida privada”.