Ben Affleck y Jennifer Garner hicieron pública su separación en el 2015 y no fue hasta abril del 2017 cuando pidieron oficialmente el divorcio. Sin embargo, el camino hacia esa ruptura no ha sido nada fácil para los actores.

Todo parece indicar que era porque ninguno de los dos se ponía de acuerdo sobre cómo iban a repartir sus bienes y decidir quién se iba a quedar con la custodia de sus tres hijos. Esta indecisión fue motivo por el cual el juez encargado de llevar su caso estuvo a punto de anular su proceso de divorcio.

Ahora las aguas ya se han calmado y los actores han llegando al acuerdo de repartirse todos sus beneficios y propiedades al 50%, compartiendo las custodia de sus tres hijos en común.

Sin embargo, ambos tendrán que esperar que Ben salga del centro de rehabilitación en el que ha sido ingresado para firmar el divorcio, después de que Jennifer le rogara que regresara por tercera vez para poder eliminar por completo su adicción al alcohol.