Ben Affleck ha reconocido todos los problemas que le ha supuesto en su vida su adicción al alcohol. No solo en su vida profesional, sino también a su vida familiar, ya que le llevó a que su matrimonio con Jennifer Garner llegara a su fin.

"El mayor arrepentimiento de mi vida es este divorcio", ha asegurado ahora en una entrevista para The New York Times. Y añade: "La vergüenza es realmente tóxica. No hay ningún subproducto positivo de la vergüenza. Es solo una sensación tóxica y horrible de baja autoestima y autodesprecio".

Jennifer hizo todo lo que estuvo en su mano para ayudarle y de ahí que acabara ingresando en un centro de rehabilitación tras una de sus recaídas, al que le llevó su propia exmujer. Ella ha sido un pilar fundamental en su lucha y, aunque en 2015 se separaran, ha seguido apoyándole en todo momento por el bien de sus hijos. "Ella es maravillosa", ha dicho el actor.