Tana Rivera no quiso perderse la corrida en la Plaza de Toros de Jerez en la cual toreaba su padre, Fran Rivera, y allí acudió acompañada de una amiga.

La joven de mostró de lo más alegre mientras se deshacía en aplausos hacia el diestro, y deslumbró con su sonrisa, la cual no perdió en toda la tarde.

La nieta de la Duquesa de Alba se ha convertido en una joven muy guapa que ha demostrado a su corta edad, 18 años, que sabe hacer frente a las dificultades que le plantea la vida. Los problemas de salud que ha ido sufriendo en los últimos meses, entre los que incluyen varios desmayos y un esguince, y de los que ya parece totalmente recuperada, no la han hecho perder la sonrisa.