Tamara Falcó ha estado desparecida del ojo público ya hace más de dos meses. La hija de Isabel Preysler ha tomado la decisión de someterse a un tratamiento para bajar de peso en la clínica Buchinger-Wilhelmi de Marbella.

Parece que después de tantas críticas por sus aumento de peso, fuentes del LOC han contado que la diseñadora quiere evitar que le vuelvan a exponer por los cambios de su cuerpo. "Tiene miedo a que saquen noticias como las de hace dos años. Por eso, no ha ido estas últimas semanas a las fiestas a las que le han invitado", asegura la fuente al medio.

Una presión que ha recibido no solo de los medios, sino de su propia familia. "No se siente bien con su cuerpo actual porque ella siempre ha estado más delgada. Los amigos le dicen que está bien, pero tener una madre como la suya o una hermana como Ana, con unas medidas tan controladas, no ayuda demasiado", menciona la fuente.

La polémica sobre su peso se desató cuando se presentó con más de 20 kilos durante los premios Prix de la Moda Marie Claire, asegurando que tenía un problema en la tiroides que estaba intentando solucionar.

Ahora la situación es diferente. Por eso, Tamara ha decidido hacer un parón y enfocarse en su salud. Durante todo el proceso estará rodeada de amigos, familiares y, probablemente, su madre.