Favorece el autoconocimiento y la elección de decisiones

Las situaciones cotidianas en las que nos encontramos diariamente pueden tener un efecto positivo sobre la autoestima y la confianza cuando encontramos el autocontrol. Así consigue que muchas personas, una vez desarrollado el propio conocimiento, consigan aceptar su sistema de valores y sus creencias. El autoconocimiento forma parte de la inteligencia emocional detectando los puntos fuertes o débiles a la hora de tomar decisiones.

Evita el estrés

La tolerancia que proporciona la inteligencia emocional evita que suframos estrés. Así el desgaste psicológico de nuestra rutina no se proyecta con la salud y el cuerpo. Fortaleciendo nuestra mente.

Desarrolla la empatía

Si conocemos nuestras emociones propias es más fácil lidiar conflictos. Cada persona tiene diferentes formas de relacionar y exponer sus sentimientos, el hecho de conseguir un equilibrio puede beneficiarnos para que no existan altercados

Está ligada al mundo laboral

Mejora la productividad en el trabajo. La mayoría de los casos de personas que tienen más desarrollada la inteligencia emocional rinden más que la de aquellos que es inferior, además de adquirir mayores ventas. El manejo de situaciones difíciles es contraproducente para los que no pueden controlarlas. También consigue que la organización y la atención al cliente sea más positiva.

Ayuda al sueño

La mayoría de las veces el motivo por el que no podemos dormir son las preocupaciones que tenemos en nuestra cabeza. La mala gestión de emociones puede ocasionarnos ansiedad y problemas que pueden trastocar el sueño. Por eso, la inteligencia emocional fomenta al bienestar y a estabilizar nuestra mente para poder conciliar el sueño.