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¡El sostén y sus aprietos!

Problemas con el sujetador que todas las mujeres entienden

Una prenda que forma parte de la vida cotidiana de la mayoría de mujeres. Aliado en muchas batallas, a veces surgen problemillas de convivencia. Si pasas de la moda free the nippple, seguro que has vivido varias de estas situaciones.

Los problemas de las mujeres con el sujetador

Cosmopolitan Los problemas de las mujeres con el sujetador

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1. Las marcas que deja

Al quitártelo parece que has estado atada en un bondage de satén y encaje. Zonas enrojecidas y tirantes grabados en fuego a tu piel.

2. Cuestión de tallas

No somos simétricas y nuestros pechos tampoco. Si una de las copas de tu sujetador encaja a la perfección, la otra quedará descompensada, muy pequeña o muy grande.

3. Frecuencia de lavados

Saber exactamente cada cuanto hay que lavar un sujetador es un misterio. ¿Tras cada uso o dura varias puestas? Si tu pareja deja de apoyar su cabeza en tu escote para dormir, capta la señal.

4. Hablando de lavados….

¿A mano o en la lavadora? No queremos destrozar un prenda que puede llegar a ser muy delicada y muy cara, pero ¿quién saca tiempo para lavar a mano?

5. Sin tirantes

Si usas más de una copa B nadie te asegura de forma fiable su correcto funcionamiento y en el fondo sabes que no irás cómoda.

6. Sudores

Sabemos que no es glamuroso y que te costaría reconocerlo en público, pero todo tu cuerpo suda y esta parte también. Apúntate a los sujetadores transpirables y de tejidos ligeros.

7. El juego del tirante

Nunca aciertas, los tirantes siempre se quedan muy cortos y apretados produciendo marcas rojas, volver al punto uno, o demasiado largos.

8. El sujetador deportivo

Podría ser categoría olímpica ponérselo sin morir en el intento. ¡A por la medalla de oro!

9. Con fecha de caducidad

Siempre te recuerdan que hay que renovar los sujetadores. Aun así tú sigues usando ese viejo sostén que tiene más de cinco años. Nadie te hace sentir tan cómoda cómo él.

10.Quitártelo

El indescriptible placer que sientes al llegar a casa tras un largo día y despedirte de él. Estás deseando ponerte el pijama y decir adiós a tu sujetador. ¡Ahora sí se acabó la jornada!

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