Muchas cosas han pasado desde que el año pasado falleciera Cayetana Fitz-James Stuart, la cabeza visible de una de las estirpes más importantes de España de todos los tiempos, la casa de Alba. Su salud fue bastante débil en sus últimos meses de vida, anteriormente superó alguna que otra operación importante pero a los 88 años doña Cayetana se despedía de la vida en su amado Palacio de Dueñas, en Sevilla, junto a todos sus hijos, amigos y su último esposo, Alfonso Díez.

Fallecía el 20 de noviembre de 2014 por la mañana. Tras conocer la noticia se instaló una capilla ardiente en el Ayuntamiento de la capital hispalense por donde pasaron grandes personalidades de la sociedad española: políticos, artistas, toreros, nobles, y gran parte del pueblo sevillano para despedirse de uno de los personajes que más había luchado por la cultura y el bienestar del pueblo andaluz.

La duquesa de Alba, flamenca declarada, se caracterizó siempre por ser fiel a sí misma hasta su último día de vida. Ella hacía que el dicho "genio y figura hasta la sepultura" cobrara un sentido especial, porque nunca dejó que nadie le dijera lo que tenía que hacer. Así, y tras la oposición de sus hijos, Cayetana decidió casarse a los 85 años en terceras nupcias con Alfonso Díez, un funcionario de 62 años. Esta fue una de sus últimas acciones revolucionarias que tanto la caracterizaron. Porque ella siempre se definió por ser una mujer muy liberal, progresista y abierta para su generación.

Tras su muerte la familia Alba se quedaba sin su pilar y muchas han sido las desavenencias que han sufrido desde que ella se fue. Por un lado estaba la cuantiosa herencia que dejaba y que no todos sus hijos estaban de acuerdo con los bienes que les había tocado. Por otro lado las disputas internas entre sus descendientes, pues tal y como se ha comentado, no han estado tan unidos como nos hacían ver. Quizás Eugenia Martínez de Irujo y Cayetano, los hijos menores de la duquesa, han sido los que más han echado en falta a su madre, a la vez que su marido, quien siempre la recuerda con cariño.