Es tan fácil que te entrarán ganas de cambiar de funda cada semana. Lo único a tener en cuenta es que el tejido que uses para crear la funda,, tiene que ser bastante más grande que el cojín en sí.

En invierno queda especialmente bien, si lo haces dándole un uso alternativo a cualquier tejido cálido, como bufandas o mantas de viaje. Y en verano, con pareos o echarpes.

¡Prúebalo!

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