Kiko Rivera volvió al plató de El Hormiguero para sentarse a charlar con Pablo Motos y promocionar su nuevo single, ‘Sano juicio’. El hijo de Isabel Pantoja ha acompañado a su madre por su gira en Latinoamérica, pero él tuvo que regresar y dejar de lado su propia promoción al otro lado del charco por problemas de salud, tal y como él mismo comunicó a través de las redes sociales.

Tan bromista y divertido como siempre, el DJ sacó su lado más romántico para contar cómo fue el proceso de conquistar a su mujer: “Fui amigo de ella más de dos años y lo intenté, pero con nada de éxito”. Y continuó: “La ilusión no la perdí, porque por primera vez en mi vida era una mujer de verdad. Una mujer de las que ya no existen”.

Y es que Kiko no podía dejar de decir cosas bonitas sobre Irene: “Vi en ella eso que siempre me han inculcado de pequeño, no sólo porque es guapísima, maravillosa, por todas las cosas bonitas que tiene. Me ha dado una de las cosas más maravillosa que tengo en mi vida, que es mi hija”, asegura.

El matrimonio, que acaba de cumplir seis meses de casados, vive en una continua luna de miel a pesar de las discusiones: “Es especial para mí y eso que discutimos mucho, porque yo soy muy difícil”, decía entre risas, y continuaba: “Soy muy afortunado de tenerla conmigo. Y además es buena madre, porque me quita muchos quehaceres a mí, que me intento escaquear”.