Parece que el juicio por fraude de la leyenda del cine italiano de 88 años Gina Lollobrigida y su expareja, Javier Rigau (con quien mantuvo una relación entre 2004 y 2007) va a ser igual de escandaloso que lo fue su amor.

Este pasado lunes, Gina acudió a los juzgados en Roma para declarar contra su expareja. La estrella del celuloide declaró que Rigau le obligó a firmar un contrato para casarse por encargo y convertirse en el heredero de su fortuna, estimada en 35 millones de euros. "Fui estafada. Conocí al señor Rigau en 2004 en una fiesta de beneficencia en Montecarlo. Comenzamos a salir, llegamos a viajar juntos y pensamos también en el matrimonio, él era muy discreto", confesaba Gina ante el juez.

Aunque la veterana actriz reconoce que en 2006 ambos hablaron de contraer matrimonio, más tarde Gina le comunicó por teléfono a Rigau que no pensaba volver a pisar el altar, y es que según reconoce, su relación era prácticamente nula: "Entre nosotros no hubo nada de íntimo. Cuando viajábamos juntos, dormíamos en habitaciones separadas y nunca tuvimos relaciones íntimas. Jamás fui a su casa de Barcelona. Él sí vino varias veces a cenar a mi casa de Roma".

La actriz afirma que años después de su ruptura fue cuando descubrió que estaba casada. Según confiesa, en agosto de 2012, Rigau le llevó a firmar ante notario un documento engañoso que fue el documento que más tarde utilizó el empresario español para oficializar su boda en España.