Tan solo un mes después de la grave cogida sufrida por Francisco Rivera en la plaza de toros de Huesca, la familia del torero ha pasado de la preocupación extrema a la felicidad plena. Las cosas han cambiado mucho desde aquel fatídico 10 de agosto, día en el que 'Paquirri' estuvo a punto de perder la vida. A pesar de todo, las cosas no han parado de mejorar desde entonces, y a la pronta recuperación del diestro se ha sumado el nacimiento de su hija Carmen y el compromiso entre su hermano Cayetano y Eva González.

La felicidad que viven los Rivera se ha hecho patente este fin de semana en la plaza de toros de Ronda, donde la emocionada familia ha reaparecido feliz y unida para apoyar a Cayetano en la tradicional corrida Goyesca, una de las citas taurinas más especiales de la temporada y en la que ha compartido protagonismo con Morante de la Puebla y José María Manzanares.

El matador ha estado acompañado en todo momento por su hermano Fran, quien ha vuelto a pisar la arena del ruedo tan solo un mes después de su accidente. A pesar de todo, 'Paquirri' ha tenido que disfrutar del espectáculo desde el callejón, donde lo ha hecho bajo la atenta mirada del doctor Carlos Val Carreres, cirujano que le operó tras la cogida.

Uno de los momentos más emotivos de la tarde se vivió cuando Cayetano brindó el segundo toro de la tarde a su hermano, con quien se fundió en un sentido abrazo. Tampoco faltaron las muestras de cariño hacia su prometida, a quien el diestro lanzó besos en repetidas ocasiones.

La velada terminó de la mejor manera posible para el matador, quien salió a hombros de una plaza rendida a sus pies después de haber cortado cuatro orejas.