Piluca, la hija de José María Íñigo, ha querido escribirle una carta de despedida a su padre que ha publicado el diario El Mundo. En ella la joven recuerda con cariño a su padre a través de unas emotivas palabras que sacan a la luz el lado más familiar del periodista, que fallecía tras perder su batalla contra el cáncer a los 75 años de edad.

"Con que no era grave", es lo que estará resonando en su interior. De haber sido enterrado, le habría gustado tener esto como epitafio. Pero nunca quiso saber qué pasaba. Solo si el bicho, como él lo llamaba, era bueno o malo, comienza escribiendo.

Entre cariñosas anécdotas, también recuerda su amplia trayectoria profesional: “Empezó siendo almohadillero en San Mamés, lector de relatos para un ciego y profesor de francés (cuando no sabía ni decir bonjour) para la Ertzaintza”.

Y agradece todas las buenas palabras y el apoyo que la familia ha recibido en estos difíciles momentos: "Yo he estudiado periodismo por él", "yo soy quien soy hoy en día por él", "tengo el reconocimiento y fama que me precede, gracias a tu padre". Frases que me repitieron ayer y me siguen repitiendo hoy. "Sin él, no habría llegado a ser quien soy hoy en día". Y esta también la hago mía. Porque mucho de su poso lo llevo dentro”.