Tendremos que esperar al próximo 10 de noviembre para el estreno del musical en el que Elsa Pataky se convierte en la bailarina principal del show en la que es acompañada por otras 10 chicas con diferentes cuerpos y curvas. La marca ha vuelto a apostar por una campaña arriesgada y fuera de lo convencional como ya hizo para su pasada colección en la que ponían a la actriz como estrella del pop-rock ante el micrófono, y esta vez han querido ir más allá con la creación de un musical propio.

Además, la intérprete ha desvelado a los medios uno de sus secretos mejor guardados hasta ahora "conquisté a mi chico con mucha picardía, por supuesto", revela así Elsa su táctica para enamorar a Chris Hemsworth. Y añade: "En la vida hay que ser pícara".

En lo que sí se ha sincerado es que no cree que vaya a ser madre de nuevo, "no, con tres hijos tenemos suficiente", aunque matiza que "nunca se sabe lo que te depara el destino". También ha explicado que precisamente el ritmo de vida frenético que lleva con sus tres pequeños es uno de sus trucos para permanecer delgada, "con tanto niño y el trabajo, no tengo tiempo ni para comer".

Y es que, otro de los temas que está preocupando mucho en las redes sociales es el de su figura. Elsa luce un cuerpo muy delgado, podríamos decir que es la vez que más delgada está: "no ha sido buscado, el ajetreo diario, el bailar todos los días preparando El Musical de Women'secret y que no bajo el ritmo en el gimnasio, son la causa de verme así, pero estoy bien".

Aunque Pataky comenta que también su figura actual es el resultado de mucho trabajo: "Es esfuerzo. No se saca con una dieta de quince días. Me lo he currado muchísimo. Voy al gym de media tres veces a la semana, y si no, aunque sea cuando estoy con los niños corremos o hago algunas sentadillas con una mesa del parque o donde esté". Aunque también hace especial hincapié en que "lo importante es sentirse a gusto con una misma, ser sexy es una personalidad".

La madrileña continúa diciendo que vive muy a gusto en la tierra de su marido y pues sus hijos crecen entre la naturaleza desechando la contaminación y la industrialización de las grandes ciudades: "De momento les he traído para disfrutar de España y que se lancen a hablarlo. Estamos aislados donde nos gusta. Prefiero estar en mi pueblo perdido". Tanto es así que sus hijos no saben ni siquiera cómo usar unas escaleras mecánicas ni están acostumbrados a ver tanto tráfico por las calles "mira mamá, una carrera de coches", dicen cuando ven tantos vehículos circulando. Y es que en los parajes australianos conviven con "canguros, serpientes, todo tipo de animales son sus amigos" cuenta su madre. Aunque afirma echar de menos "la picaresca de los españoles, fuera son todos más serios".