Diego Matamoros ha visto cómo su vida ha dado un giro de ciento ochenta grados en cuestión de nada. Y es que el hijo del televisivo Kiko Matamoros fue demandado por su exnovia y madre de su hija, Tanit Grande, quién acudió a la policía con un parte de lesiones tras haber sido presuntamente agredida por el joven de 30 años.

Esta misma mañana la expareja tenía que acudir a los juzgados de Pozuelo de Alarcón, donde se han visto las caras tras el suceso en el que, según la joven, acabó con el labio partido. Y, aunque Diego acostumbra a visitar los platós de televisión para hablar sobre la mala relación que mantiene con su padre, hoy no ha dicho ni ‘mu’.

Ambos acudían por separado a su cita ante el juez. Con gafas de sol y gesto serio, tanto Diego como Tanit han decidido no pronunciarse al respecto ante las incómodas preguntas que les lanzaban los periodistas.