1. ¿Podrías….?

¿Es una orden o una sugerencia? No tengas miedo a decir lo que necesitas, siempre con educación y un por favor al final, pero no tienes que “dulcificar” tu petición.

2. Creo que…

Dos palabras que muestran una imagen muy dubitativa. Si estás segura de tu trabajo y de tu idea no tienes que tener una creencia en algo. Tu experiencia te indica que esa es la mejor opción.

3. Lo siento

Podemos llegar a pedir perdón en muchas ocasiones sin razón aparente. ¡Ya está bien! Discúlpate por lo que de verdad sea parte de tu responsabilidad, ¿acaso ves a tus compañeros masculinos diciendo “lo siento” todo el día? Mejor trabajar para solucionar los problemas que una disculpa eterna.

4. Una pregunta rápida

Esta frase es perfecta para las preguntas que de verdad son fáciles, ¿sabes en qué planta está el departamento comercial? Sin embargo, para preguntas clave como: ¿cuántos días hay de vacaciones?, ¿hay seguro sanitario? o ¿cuál es la bonificación extra?, mejor usar otras fórmulas. Resolver tus dudas no es una cuestión menor.

5. No hay problema

Decir alegremente está frase hace pensar a tu jefe que lo que te pide era una molestia y no; es tu trabajo. Hay mejores formas de aceptar la tarea que te ha encomendado además, aunque realmente fuera un problema es mejor no decírselo a tu superior.

6. Voy a tratar de...

"No lo intentes. Hazlo o no lo hagas, pero no lo intentes". Una sabia frase del maestro Yoda en 'La guerra de las galaxias'. En muchas ocasiones es mejor decir de primeras sí o no que crear expectativas. Si estás llena de trabajo y no vas a poder encargarte dilo directamente. Un "voy a tratar de..." suena a una promesa que quizás no puedas cumplir.