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¿Te lanzas al vacío del amor a la menor ocasión? ¡Calma!

Consigue que tu vida amorosa no sea un deporte de riesgo

El amor, las mariposas que sientes por todo el cuerpo te dicen que es buena idea tirarte al precipicio con carrerilla y sin paracaídas. Antes de terminar con el corazón roto, descubre si quieres marcar la senda de una relación sólida o correr a la desesperada hacia un amor imposible. Porque el sentimiento y la razón sí deben ir de la mano. Recuerda, el que no arriesga, no gana, pero no pierdas la cabeza con  tanta adrenalina descontrolándose.  Disfruta del compañero ideal con estos cuatro sencillos pasos.

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1. Entrena poco a poco

Uno de los errores más comunes de toda deportista principiante es que, atraída por unas ganas casi inaguantables, se precipita y entrena todos los días sin conocer su forma física. Lo mismo sucede en las relaciones personales. ¿Te has lanzado a la conquista de ese bombón cegada por su sonrisa irresistible? ¡Ponte las gafas de sol! Si quieres fomentar una relación con futuro debes ir paso a paso y sobre seguro, es la mejor manera de estar alerta ante posibles lesiones. Tranquila. Ralentiza la relación, pasos pequeños pero firmes, aliñados con pequeñas dosis de coqueteo, os darán tiempo de conoceros.

2. Echa un vistazo a los materiales

Si tu intención es tener una relación duradera, conocer las ventajas e inconvenientes de tu deporte de aventura te ayudará a saber en qué terrero te mueves. Lo mismo debes hacer ante un nuevo novio. No tiene que poseerte el espíritu de “Anacleto. Agente Secreto” pero puedes estar al tanto de si parece adecuado para ti. Echa un vistazo a las nuevas tecnologías, googlea su nombre y acude a las redes sociales. ¡Shhh, pero no se lo digas! Aunque seguro que él está haciendo lo mismo ahora mismo contigo.

3. No hagas escalada si no te gustan las alturas

¿Te has parado a pensar qué es lo que quieres realmente? ¿Buscas una relación o solo divertirte? Si eres honesta contigo misma ayudarás al éxito o fracaso de tus riesgos amorosos. Lanzarte al barranco a surcar aguas bravas puede ser un plan perfecto para un sábado, pero no tiene por qué gustarte para todos los días. El tiempo es oro es una frase hecha, pero también un sabio consejo. Sé sincera con él y contigo. Disfruta del nivel de aventura que estés dispuesta a soportar y no te lances a una que no te gusta solo por temor a la soledad.

4. ¿Lesionada?

Te duele todo el cuerpo. No tienes ganas de hacer nada de lo que antes te apasionaba y las agujetas no te abandonan. Si duelen las del cuerpo, más duelen las agujetas del alma.  La adrenalina se ha ido y ha llegado la hora de decir adiós. Conviértete en la protagonista de tu aventura. Ahora sí, coge carrerilla, salta al vacío y abre tu paracaídas. La próxima hazaña está cerca y tú ya sabes cómo estar preparada.

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