Las presentaciones

Los primeros días vuestros encuentros se basan en breves monosílabos y silencios incómodos. De hecho, si alguien habla más de la cuenta te parecerá más incómodo aún. Valora esta tranquilidad, en cuanto haya confianza llegarán las charlas hasta alta horas de la madrugada.

El esfuerzo por encajar

Todos tus compañeros adoran el reality de moda, los partidos de fútbol o ese programa de cocina. Tú quieres tener tema de conversación, así que tragarás con ellos también.

El okupa

Uno de tus compañeros encontrará pareja, lo meterá en casa y nunca más saldrá. Vayas donde vayas estarán ellos dándose mimitos para tu espanto. Aceptadle en la manada y que al menos pague el alquiler.

Pierdes intimidad

Compartir baño con desconocidos es duro, muy duro. Oyes, ves (y hueles) cosas que nunca querrías haber conocido.

Luchas por el salón

Tras dos semanas encerrado en tu habitación cada noche hoy te toca a ti hacerte con el trono del sofá y el mando. Llega pronto y no te levantes, hoy es tu territorio.

El ladrón de neveras

¡Si te vieran tus padres, pequeño delincuente! Tranquilo, los pequeños hurtos de la nevera están permitidos bajo dos premisas: que informes a tu compañero que lo has cogido tú y que no fuera la última unidad que quedaba. ¿Terminar el último cartón de leche? ¡No tienes corazón!

Sonidos sexuales

Tarde o temprano te oirán y los oirás, llévalo de una manera natural y alégrate de la animada vida sexual de tus compis. ¡Los orgasmos son salud!

La limpieza es una guerra

Cada piso compartido tiene un ocupante desordenado que pasa de la limpieza. Intenta mediar con su incipiente síndrome de Diógenes. Su excusa, “pero barrí el otro día” no debe conmoverte; ese otro día es hace cinco meses. ¡No dejes que os encasquete sus marrones!

Las listas como solución

La solución al anterior tipo de compañeros es la de organizar todas la tareas como en una escuela militar. Post-it, estrellas, rotuladores de colores y una pizarra a la moda, servirán solo una temporada. Si no le imponéis un castigo, que no sea físico, no cambiará. ¿Tras su última fiesta no recogió nada? Se queda sin la clave del wifi hasta nueva orden (risa malvada).

Visitantes

Sincronizar agendas es muy difícil y los amigos de tus compañeros pueden llegar el día que menos lo esperes, y que menos te apetezca. Sabes que un día por ti otro por mí.

¿Más qué compañeros?

El roce hace el cariño y ese compi pasó a ser amigo y de ahí a ser mucho más. ¿Cómo terminará esto? Sobre todo habladlo, no queremos que tengas que hacer una nueva mudanza.

Incompatibilidad musical

La adquisición de unos buenos cascos de música es un básico. Los días de escuchar tus temazos a todo volumen se reservan para cuando estés solo. Las batallas musicales si no, estarán garantizadas.