Hasta ahora el divorcio de Chris Pratt y Anna Faris se ha desarrollado de la forma más cordial posible y con ambas partes esforzándose para que el procedimiento sea lo menos desagradable. Sin embargo, respecto a su hijo en común, la expareja ha preferido no dejar nada al azar y estipular de forma meticulosa y sobre el papel los términos que regirán su educación o la custodia que comparten.

Según ha informado el portal TMZ, Pratt y Faris quedaron el pasado 7 de noviembre a través de un juez privado para establecer todos los acuerdos. Uno de ellos es que lo intérpretes han decidido vivir a menos de ocho kilómetros el uno del otro durante los próximos cinco años para asegurar que ambos puedan ver con regularidad a su hijo. Si alguno de ellos tuviera que mudarse en ese periodo, deberá informar al otro por escrito con al menos tres meses de antelación. También se impone esta norma a los viajes al extranjero con el niño, aunque en este caso resultará suficiente con avisar con un mes de antelación, y en el caso de salir del estado, con un aviso 'razonable' sería suficiente.

Este mismo mes, los dos dieron un paso más para rehacer sus vidas por separado poniendo a la venta la mansión de Los Ángeles que hasta el año pasado había sido su hogar familiar.