En mayo del año 2013 el marido de Raquel Sánchez Silva, Mario Biondo, era encontrado sin vida empezando así un caso que ha dado mucho de qué hablar. Desde entonces los padres del cámara no han parado de luchar para demostrar que el incidente fue un asesinato y no un suicidio.

La justicia italiana ha dado ahora un gran paso para intentar dilucidar qué es lo que pasó en realidad. Cuatro fueron los informes italianos y uno español que aseguraban que Mario solo pudo morir asesinado.

Tal y como explica 'La Vanguardia', los nuevos fiscales adscritos al caso Roberto Scarpinato y Domenico Gozzo, han pedido al juez reunirse con los forenses a los que la familia encargó informes independientes aclarar todos los cabos sueltos.

En el medio anteriormente citado recogen una declaración del experto en Criminalística de la UdG y la UAB, en la muerte de Mario no cabe el suicidio: "Aquello fue una escena preparada. Los hechos apuntan a que el joven recibió un golpe en la cabeza primero (así lo prueba el hematoma subdural que pasa inadvertido en la autopsia española porque no le abrieron el cráneo; luego hubo una estrangulación, muy posiblemente realizada con un cable, y finalmente fue suspendido de la estantería con la pashmina".