Carlos Falcó fallecía el pasado 20 de marzo a los 83 años por coronavirus en la Fundación Jiménez Díaz, donde llevaba ingresado una semana desde que acudió al hospital por una afección pulmonar.

Los médicos le diagnosticaron una leve infección pulmonar, pero dio positivo por coronavirus, por lo que quedó ingresado en el hospital, donde se sometió voluntariamente a un tratamiento experimental para acabar con el Covid-19.

Mientras tanto Esther Doña quedaba confinada en el palacio El Rincón, y se comunicaba con él a través de videoconferencias, tal y como ha revelado la propia viuda del Marqués de Griñón a la revista Hola.

Pero esa comunicación finalizó cuando Falcó tuvo que ser ingresado en la UCI por encharcamiento de pulmones. Poco antes le decía su mujer: "Voy a luchar por ti, voy a luchar por pasar muchos años más contigo", y esas fueron sus últimas palabras.

Este lunes por la tarde su cuerpo era incinerado en el Crematorio Sur de Madrid, a donde acudieron tres de sus cinco hijos, entre los que se encontraban Tamara Falcó. Mientras tanto Esther no pudo asistir porque ya se había confirmado que ella también tenía coronavirus.

Fue un acto de cinco minutos en el que no hubo ni besos ni abrazos y al que la propia Tamara llegaba con mascarilla y guantes, tal y como ha publicado la revista Lecturas.

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Las imágenes de Tamara Falcó en la triste y solitaria incineración de su padre, Carlos Falcó, fallecido por coronavirus