Blanca Suárez asistió como embajadora de Magnum al palacio Fortuny, donde se concentraron un buen número de famosos. La actriz iba radiante, con un sexy vestido metalizado, el moño de moda y purpurina en los ojos.

Blanca confesó que el helado es “mi vicio confesable” y asegura que “me encanta disfrutar de las noches de verano”. Tiene varios viajes gestionados, no quiere dar detalles de los destinos elegidos: “He visivo rachas en las que me he sentido agobiada por la prensa. No hay muchas soluciones. Aceptarlo e intentar gestionarlo para que la gente lo haga con el máximo respeto y que no interfiera en mi vida”.

Desde hace dos años sale con Joel Bosqued, con el que se fue a vivir hace unos meses: “Estamos muy bien, pero yo enfoco las cosas hacia otro lado. Entiendo que genere interés mi vida, pero está en tu mano el poner un parapeto y no hablar de ello”, confiesa en una entrevista para ABC.

Todo lo que hace está en el punto de mira, de ahí que haya aprendido a llevar de la mejor manera posible las críticas: “En general, llevo las críticas bien. Hay veces que se va muy a degüello en general. Nos estamos volviendo demasiados sensibles e incisivos”.

Y termina diciendo: “Los que estamos de este lado hemos de tener mucho cuidado de lo que hacemos, las bromas que gastamos y en lo políticamente correctos que debemos ser. Hay menos sentido del humor”.