Ariana Grande regresó a Manchester dos semanas después del fatídico atentado que se llevó por delante a 22 personas, cuando salían del concierto que la cantante ofreció en la ciudad británica.

Su ‘One Love Manchester’ fue todo un éxito que contó con casi 70.000 personas en el público. Los espectadores se unieron a su ídola que contó con invitados de la talla de Justin Bieber, Miley Cyrus o Katy Perry, entre muchos otros.

Tres horas de canciones que comenzaron con un minuto de silencio por las víctimas fallecidas. Entre una lluvia de serpentina rosa y aplausos, una emocionada Ariana decía: “Os quiero mucho. Esta noche es lo que el mundo necesita ahora”, y dedicó una de sus canciones a Olivia, una de las adolescentes fallecidas que tan sólo tenía 15 años: “Su madre me dijo que ella no querría haberme visto llorar”.

Pero Grande sí que no pudo evitar las lágrimas cuando cantó ‘Somewhere Oven the Rainbow’, que puso el broche de oro a un show inolvidable, en el que la cantante también interpretó un tema junto a una de las niñas que había estado en el Manchester Arena el día del atentado, y que no pudo evitar llorar al recordar lo sucedido.

Según la Cruz Roja Británica, se recaudaron más de 12 millones de dólares para la fundación ‘We love Manchester’. Un concierto que se celebró tan sólo unas horas después de un nuevo atentado en Londres que dejó a 7 muertos y 48 heridos, cuando una furgoneta arrolló a la multitud en un céntrico puente de Londres y sus tres ocupantes apuñalaron a varias personas en un mercado gastronómico.