Alba Carrillo ha pasado un verano muy complicado tras hacerse pública la noticia de su divorcio con Feliciano López. La presión de los medios, la falta de explicaciones del que todavía es su marido y las dudas, jugaron una mala pasada a la modelo. Sin embargo, ahora está mucho más tranquila y feliz, o así lo ha confesado ella misma a la revista ¡HOLA!

Alba ha reconocido que, pese a que no ha dejado de ser ella misma en ningún momento, cree que ha metido la pata muchas veces. En cuanto a la demanda de divorcio, habla ha confesado que solo quiere lo que le pertenece legalmente: "Feli me ofreció pagarme el alquiler y los gastos de una casa durante un año. Ahora estoy replanteándome renunciar a ello, no quiero nada que no sea lo que legalmente me pertenezca".

Y es que según ha dicho Carrillo, esta situación no tendría que haber llegado a sobrepasar ciertos límites, sino que se podría haber llegado a un acuerdo. "Si me hubiera sentido mejor tratada, hubiéramos llegado ya a un acuerdo y no estaríamos en un juzgado", ha revelado la maniquí, que además apunta: "De hecho, todavía estoy dispuesta a conseguirlo".

Parece que la que será la exmujer del tenista está mucho más calmada que al principio, algo que para ella es normal, pues ha tenido sentimientos de rabia, despecho y dolor, comunes en cualquier persona que haya sufrido por amor. Según ha dejado entrever, aunque ya no la necesita, una explicación por parte del tenista le dejaría mucho más satisfecha. Alba ha confesado que: "La verdad, todavía busco una explicación a lo que ha pasado".