Lady Gaga apareció sobre el escenario con un body plateado de mangas largas con hombreras y pedrería y botas a juego desde el cielo, lo que hacía presagiar que su show iba a ser un auténtico espectáculo digno de la Super Bowl.

No en vano esta ha sido la puesta en escena más cara de la historia de la competición y, desde luego, el esfuerzo valió la pena porque actuación fue de lo más emocionante. Esto sumado a que lanzó mensajes políticos sutiles en defensa de la igualdad o de los homosexuales a través de sus canciones, también abrazó a una joven afroamericana mientras cantaba su tema ‘Stay’, hicieron que el público se rindiera a la polifacética cantante.

No hubo ningún artista invitado más, y es que Gaga se comía el escenario por sí sola. Sólo hubo un cambio de vestuario casi al final, cuando quiso rendir homenaje al fútbol americano con un atuendo basado en esta estética mientras que sus bailarines portaban cascos blancos típicos de este deporte.

Todo ello durante el intermedio del partido que enfrentaba a los Atlanta Flacons y los New Engrland Patriots, equipo liderado por Tom Brady, marido de Gisele Bündchen, que finalmente se alzó con la victoria que celebró con un apasionado beso con su mujer, quien no se perdió el encuentro, al igual que el actor Mark Walhberg.