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El futbolista y la presentadora afrontan el futuro como una familia unida

La nueva vida de Iker Casillas y Sara Carbonero en Oporto

La salida de Iker Casillas del Real Madrid y la excedencia de un año de Sara Carbonero para permanecer junto al padre de su hijo en estos difíciles momentos ha sido uno de los temas más comentados del verano. Ahora, tras varios meses en la bohemia Oporto alejados de toda la polémica suscitada por la prensa española, el futbolista y la reportera han demostrado que la familia unida es la verdadera clave de la felicidad, felicidad que han recuperado al emprender esta nueva etapa de su vida.

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Iker Casillas y Sara Carbonero han recuperado la sonrisa que durante los últimos meses se había borrado de sus rostros. El futbolista y la periodista han vivido durante el último años uno de los momentos más difíciles de su vida como consecuencia de la tensión por las negociaciones del jugador con el Real Madrid, que finalmente no llegaron a buen puerto y han terminado con la familia mudándose a la bella Oporto.

A pesar de todo lo sufrido, especialmente durante el último verano, Casillas y Carbonero vuelven a ser felices en la bohemia ciudad portuguesa que ha resultado idónea para su estilo de vida cosmopolita, en la que también podrán disfrutar de los ambientes populares de los que tanto les gusta disfrutar. "Son la sensación. Les paran, les piden autógrafos y son encantadores -ha comentado Paulo Montes, periodista del periódico deportivo de Porto A Bola, sorprendido por la sencillez de la pareja en contraposición con otras del ámbito deportivo- ¡Les he visto en las marisquerías de Matosinhos!".

Sin duda alguna, Sara ha sido la tabla de salvación de Iker en esta etapa tan dura. Y es que, desde que se conociesen y a pesar de la inicial reticencia de Carbonero, su relación ha sido muy sólida desde el primer momento. "Se compenetran tan bien porque han crecido como pareja en medio de la persecución. Nadie puede comprenderles como se comprenden el uno al otro", ha comentado Isabel Jiménez, socia e íntima amiga de Sara, en una entrevista para la revista Vanity Fair.

Su hijo Martín ha sido el otro gran pilar que ha hecho que esta familia se sobreponga a la mala racha. Según ha comentado Jiménez, "Martín llegó en un momento clave. Miran al niño y el resto les da igual".

Iker y Sara han demostrado ser una pareja cercana y de lo más normal, que, lejos de la ostentación propia del mundo en el que viven, disfrutan de los pequeños placeres de la vida, tal y como muestra la declaración de intenciones tácita que hicieron tras su mudanza a Oporto hace unos meses, cuando Iker colgó una foto del pequeño Martín jugando con su madre al atardecer sobre la arena de una playa en la desembocadura del río Duero.

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