Iker Casillas comienza julio pisando fuerte, recuperado y con vitalidad. Tras haber sufrido un infarto hace justo dos meses y someterse a varias pruebas, se quedó en el aire qué pasaría con su carrera profesional y si dejaría definitivamente el fútbol.

Resulta que no es así: este lunes el portero del Oporto se ha presentado en el entrenamiento con ropa informal y feliz para empezar la pretemporada y ha hecho acto de presencia para sorpresa de todos.

 

Parece que todo son buenas noticias para el portero y su pareja Sara Carbonero, que tuvo que ser operada de un tumor de ovario y ahora tendrá que hacer frente a un tratamiento para erradicarlo. Pero tanto ella como su marido siguen luchando y poco a poco van recuperando su rutina, y de esta forma se ve que pronto Iker estará en el terreno de juego entrenando junto a sus compañeros, y esperemos que en futuros partidos cuando empiece la temporada.