Un cuidado estilismo retro, una banda llena de energía y una particular mezcla de soul y rock sirvieron hoy al cantante Bruno Mars para cautivar a la millonaria audiencia del Super Bowl durante el descanso de la gran cita anual del fútbol americano, un enfrentamiento que ganaron los los Seattle Seahawks. Mars, de sólo 28 años y sobre quien planeaba la duda de si sería capaz de enfrentarse a un escenario de tal calibre, optó por un show directo y contundente.

Tras una breve introducción a cargo de un coro de niños, un espectacular solo de batería sirvió para abrir el fuego y dar paso rápidamente al gran éxito "Locked Out of Heaven". Impecablemente vestido con una chaqueta dorada, despachó el tema junto a una banda con una amplia sección de viento que se lució en las coreografías.

Sin más dilación, Mars descargó su segundo hit, "Treasure", y a continuación demostró su capacidad para fusionar el soul, el pop y el rock integrando en su espectáculo a los Red Hot Chili Peppers. La banda de Anthony Kiedis y Flea puso a saltar a todo el estadio Metlife con su clásico "Give it Away". Los rockeros californianos, a pecho descubierto como manda la tradición, solo necesitaron un par de minutos para demostrar que siguen en buena forma y ceder de nuevo el protagonismo a Mars.

El cantante, nacido en Hawai, aminoró el paso para cerrar con una sentida balada introducida con un vídeo homenaje a los miembros de las fuerzas armadas desplegados lejos de sus casas. Mars, que como es habitual no cobró ni un céntimo por la actuación durante el Super Bowl, dejó un buen sabor de boca en un escenario que en años anteriores había ocupado artistas mucho más consagrados como Beyoncé, Madonna o Bruce Springsteen.

Antes del partido, la música corrió a cargo de Queen Latifah, que cantó la patriótica "America the Beautiful" y de la soprano Renée Fleming, que se ocupó del himno nacional.

La publicidad, que es habitualmente junto a la música el gran atractivo de la retransmisión del Super Bowl más allá de lo deportivo, tampoco defraudó este año.

Un espectáculo que no quisieron perderse Jennifer Garner, Hugh Jackman, Kevin Costner o Jamie Foxx. Para animar la Super Bowl, algunos famosos también jugaron la tradional ?Beach Bowl?, un partido en el que  no faltaron las risas entre guapos y guapas de la talla de Nina Dobrev, Ireland Baldwin, James Marsden o Chace Crawford.