Los diseños están terminados, los complementos casi a punto. Pero el ritmo de trabajo en los talleres de costura estos días es frenético, incluso para veteranos de la aguja como Ana Locking. Estos días se concentra en posibles cambios de última hora, en repasar los tejidos y por supuesto, en asegurarse de que las invitadas a su desfile lucirán el modelo que mejor les sienta.

Atrás quedan meses de trabajo; para cada creación Ana Locking utiliza una larga carta de colores, que la acompaña siempre.  "Voy apuntando las cosas que están hechas, los cambios que hay que hacer, qué tipo de tejido tiene. Lo que ya está terminado lo rodeo con un círculo y ya me olvido de ello y sé que está acabado", explica la modista. Sigue un riguroso método de trabajo que luego se examina al detalle durante los desfiles.

Para otro de los veteranos el boceto es la clave. Todas las creaciones de Juanjo Oliva, nacen de un simple dibujo. "Esta es la primera silueta del desfile que es un trabajo, un abrigo con mucho volumen, cuenta mostrando un boceto. "Esta vez apostamos por un concepto amplio que es el de revisitar las prendas que toda mujer tiene que tener en el armario", añade. El resto de propuestas las conoceremos a partir del miércoles cuando la moda vuelva a subirse a la pasarela de Madrid.