Sus resultados, extrapolables a nivel global, constatan la gran influencia que tiene sobre el ecosistema el nitrógeno y el fósforo que estas aves transportan. La deposición de altas cantidades de nitrógeno y fósforo, principalmente a través de los excrementos, modifican las condiciones ambientales de las zonas concretas en las que establecen sus colonias de reproducción, transformando la composición de los suelos, el agua y la vegetación.

Según sus cálculos, anualmente son depositadas en las colonias de cría 591.000 toneladas de nitrógeno y 99.000 de fósforo a través de los excrementos, cantidades semejantes a las de los aportes fluviales realizados por el conjunto de todos los ríos del mundo. Los resultados de este proyecto han sido publicados en la revista "Nature Communication" y suponen una "importante contribución" a los ciclos del nitrógeno y fósforo, elementos que, a su juicio, juegan un "papel crucial" en la productividad marina.