“En septiembre de 2015 fue el período alto del éxodo de refugiados de los Balcanes. Me impactó porque en ese instante estaba viviendo un momento histórico. Ves a miles de personas de Siria a Berlín, y Europa sin saber gestionarlo, y ves cómo las grietas se van abriendo”, comenta Spottorno. A esta situación le puso imagen el autor que llegó a realizar 25.000 imágenes en su viaje por las fronteras europeas. Estas imágenes gracias a la Beca Leonardo se convierten en "La Grieta", una obra a medio camino entre el fotolibro y la novela gráfica por el que desfilan un encuentro con los subsaharianos del Gurugú, el rescate de una patera frente a las costas de Libia, el éxodo de los Balcanes, los tanques de la OTAN frente a Bielorrusia…

Todos estos encuentros se plasman gracias al trabajo de investigación que tanto Spottorno como su compañero Guillermo Abril realizaron en sus múltiples viajes donde sortearon numerosos obstáculos. Uno de los retos “más complicados fue adentrarse en Marruecos para visitar los campamentos de inmigrantes subsaharianos en el Monte Gurugú”, explica Abril, “tenemos varios compañeros que fueron detenidos y pasaron un mal rato en el calabozo cuando intentaron hacerlo –contactar con los inmigrantes-. Eso nos obligó a idear un plan y adentrarnos en el país sin identificarnos como periodistas en la frontera entre Melilla y Marruecos, fingiendo ser turistas durante unas horas, para dar esquinazo a posibles policías que nos estuvieran siguiendo (es habitual que esto suceda) y después de comer en un restaurante frecuentado por turistas, echarnos al monte a la carrera para buscar los asentamientos de subsaharianos. Lo logramos. Conseguimos entrevistarlos y fotografiar las pésimas condiciones de vida en el monte”.

Para una investigación de largo recorrido, una Beca Leonardo a Investigadores y Creadores Culturales de la Fundación BBVA supone una aportación clave, reflexiona Spottorno: “Este proyecto nace antes, puesto que parte de un encargo de El País Semanal. Sin embargo fue gracias al programa de la Fundación BBVA que pudimos plantearnos emprender una segunda parte en las fronteras del este y norte de la UE. Además de la evidente ayuda económica en términos de gastos, lo más importante fue poder dedicarle tiempo a la investigación, al diseño y postproducción. No hay nada más valioso que el tiempo y precisamente eso –y el relativo sosiego que trae consigo– es lo que la Beca Leonardo de la Fundación BBVA nos ha permitido comprar, de alguna manera”.