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Londres, 6 de diciembre de 1952

La undécima carta de Alberto a Ana desde Londres

Alberto escribe la penúltima carta a Ana contándole que había recibido una carta de su tío Don Emilio al que pidió ayuda...

Londres, 6 de diciembre de 1952

Ana,

He recibido una carta de tu tío. Hace un mes le escribí para pedirle ayuda. Quería saber la verdadera razón de tu silencio. En su carta, tu tío me dice que si en todo este tiempo no he obtenido ninguna respuesta… es porque tú ya no quieres saber nada de mí. Que me has olvidado. Tú ya te habías puesto las gafas de colores… ya habías adoptado una nueva manera de ver la vida. Estabas ya en otra dimensión.

Así que supongo que por mucho que me duela eso es lo que también he de hacer yo. No hay motivo por el que dudar de lo que me ha escrito tu tío. Después de todo este tiempo sin ninguna noticia de ti… no tengo más remedio que creerle. Por eso esta es la última carta que te escribo, Ana. La carta de mi despedida. Durante este tiempo pensé que a lo mejor esta distancia nos iba a hacer bien… que fortalecería nuestro amor. Tonto de mí.

Pero no te guardo rencor, Ana. Creo en ti, sé que vales mucho. Espero que la próxima vez que nos veamos… te hayas convertido en la modista que siempre has anhelado ser. Quiero ver tus diseños triunfando en los desfiles de París, esos con los que siempre has soñado. Confío en ti, espero que la suerte te salude con la más amplia de las sonrisas. Ana, te deseo lo mejor.

Hoy hace una mañana fría y gris en Londres. Desde hace unos días, una espesa niebla cubre toda la ciudad... Las autoridades cierran hospitales, teatros, colegios… Ahora mismo, a través de mi ventana, no puedo ver nada más allá del cristal. Tan solo una densa capa de humo gris, impenetrable… Así que ahora, en cuanto termine de escribirte estas palabras, saldré fuera y buscaré a tientas el buzón que se encuentra al final de la calle. Allí dejaré esta carta. Y después, Ana, al fin… desapareceré de tu vida, envuelto para siempre entre la niebla de Londres.

Adiós, Ana.

Te quiero… a pesar de todo.

Alberto

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