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Los chicos se preparan para celebrar el baile de la luna nueva en el instituto. Silvia está súper emocionada porque la tradición para vivir el amor eterno es besarse mientras suenan las campanas. Ella irá con Pablo, Joel también quiere que Leire, que parece que está recuperada, le reserve un baile y Vera se las está ingeniando para verse allí con Nacho. Pero, de repente, Joel comienza a empalidecer y cuando está a punto de desmayarse, se da cuenta que todo el recinto está plagado de acónitos, unas flores que le hacen perder fuerza en los músculos hasta que termina desplomándose. Es entonces, cuando los chicos se percatan que la fiesta es una ratonera para Joel y que el cazador de lobos es alguien de la organización del baile. Tienen que adelantarse a sus movimientos y que sea él quien se descubra, pero bajo ningún concepto Joel puede aparecer en la fiesta. Ricky tiene un plan para hacer que el cazador caiga en la trampa.

Olivia acude a casa de Sara con Raúl. Se ha enterado de lo que le pasó a Leire y necesita decirle a la jueza que, precisamente así comenzó la enfermedad de Tomás. Sara se desmorona, pero su padre y Raúl intentan animarla e intentar buscar soluciones. Ahora saben que lo que enfermó a Leire y Tomás está en Calenda, así que removerán cielo y tierra para encontrar de qué se trata. Para empezar, el teniente Pando pone en marcha un operativo para encontrar al confidente de Sara, quien ya le adelantó que su hija enfermaría.

A Carola le llega una carta donde se le notifica que van a echarles del mesón. El dueño ha decidido venderlo porque alguien ha hecho una oferta para comprar tanto su casa como la taberna. Cuando se entera de quién es el comprador, Carola no se extraña, pero sí siente una gran impotencia. Ha sido Diego, parece que ha venido a Calenda a arruinarle la vida.

Raúl vuelve a analizar la foto que le dio su madre. En ella aparecen su padre, el de Diego y el del alcalde. Todos ellos están muertos. Pero también aparece un niño al que Raúl no logra identificar. Pero Olivia sí sabe quién es. Y tal vez ese niño tenga la clave para descubrir dónde está esa cueva en la que empezó la maldición de Calenda y qué encontraron en ella hace treinta años.

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