Impaciente, Lisa completa ella misma el crucigrama, y pronto se vuelve adicta a los mismos. Finalmente, se obsesiona tanto con ellos que el Superintendente Chalmers le da un panfleto para el Torneo de Crucigramas de la Ciudad.
Mientras tanto, Homer toma un segundo empleo, en el cual ayuda a romper relaciones románticas. Luego de obtener una gran suma de dinero, sueña que es acosado por los "fantasmas" de los amantes abandonados (junto con los "espíritus" de los niños que podrían haber nacido como fruto de aquellas relaciones, además de los muebles antiguos que podrían haber comprado) y finalmente renuncia.
En el torneo de crucigramas, Homer apuesta el dinero de su antiguo negocio en Lisa y hace crecer ampliamente la suma. Sin embargo, luego de escuchar a Lisa diciendo que no está segura de si ganaría la ronda final, apuesta a su contrincante, Gil Gunderson. Gil se aprovecha de Lisa por su compasión y logra ganar, consiguiendo también que Homer ganase la apuesta. Luego de darse cuenta de que Homer había ganado dinero apostando en el torneo (lo ve con nuevos zapatos, reflejos en el cabello, y una nueva antena de radio) se niega a reconocerse como hija de Homer, llamándose incluso "Lisa Bouvier" (el apellido de soltera de Marge).
Sintiéndose culpable, Homer ordena las pistas del crucigrama y su solución para conseguir mensajes ocultos diciéndole que estaba arrepentido, lo que resulta en que ambos arreglen sus diferencias.
Los Simpson, 426