La familia Castillo continúa su vida "normal" y Lucas, se adapta al día a día. Sin embargo, a pesar de ser un chico muy especial, sus compañeros de clase ven en él el blanco de todas sus burlas y lo que podría ser un día normal se convierte en una pesadilla para Lucas.
La llegada de Silvestre a la casa de la familia Castillo no ha sido una grata sorpresa para todos. Lucía intuyó desde el principio que algo iba mal y advierte a su nueva familia que el hombre que se hace llamar Silvestre y dice ser su padre, no lo es en realidad.
Todo comienza una noche de tormenta. Jimena (Angie Cepeda) , una madre normal, se despierta en una pesadilla y es testigo de cómo secuestran a su hija, sin poder hacer nada.
Es la mañana de Reyes, pero Los Protegidos no tienen regalos aunque ese es el menor de sus problemas.Su vecina y casera,Rosa, ha conseguido que admitan a los niños en el colegio, y eso supone, entre otras cosas, que tendrán que crearse identidades falsas... y falsificar documentos.
Lucas y Hugo se preparan para el campeonato de baloncesto. Un equipo rival visita el colegio para enfrentarse en la cancha contra nuestros preadolescentes.
Los padres de Lucas han tenido noticias de que su hijo está estudiando en el Astoria. La situación familiar de Los Protegidos se complica, así como su objetivo de mantener su paradero en secreto.
Jimena y Mario regresan decepcionados de su cita con el contacto de Silvestre, que no ha aparecido.En casa, los niños duermen plácidamente y Don Andrés logra huir sin ser visto, pero dejando una huella que nadie da importancia,excepto Jimena, convencida de que Nuria y Don Andrés ocultan algo.
Pero Mario (Antonio Garrido) no está dispuesto a esconder a sus hijos como si fuesen delincuentes y, sin pensárselo dos veces, decide apuntarse, con todas las consecuencias. Algo sencillo para una familia normal, pero para los Castillo es, sin duda, un reto. ¿Cómo van a mantener la apariencia de una vida corriente frente a los padres y la incisiva Rosa Ruano?
En la casa de los Castillo la normalidad nunca llega. Pesadillas, desapariciones inexplicables y transformaciones sobresaltan el día a día.Lucía sigue la pista del hombre malo y cojo que los acecha, un tipo que puede estar tan cerca ... como en su propio colegio.
Además de los chispazos, las desapariciones insospechadas o los objetos moviéndose, no siempre a voluntad, la familia Castillo deberá hacer frente a uno de los problemas más corrientes y temidos en una casa: la economía.
Culebra tendrá un accidente en el que D. Andrés se ve involucrado y Sandra, al intentar salvarlo, dejará en su profesor unas marcas sospechosas para la policía.
En la casa de los Castillo, no hay un día de descanso, para nadie. Sobre todo para Sandra, que casi daña de forma grave a Lucía, simplemente rozándole con la piel mojada.
Jimena no está, pero en la familia nadie se ha dado cuenta, quizás haya ido pronto al trabajo o quizás esté haciendo recados. Pero no, Jimena desapareció en Villa Dorita y no sabemos que suerte ha podido correr.La familia, sin embargo, tiene un problema mañanero de los gordos. La foto de Sandra aparece en el periódico porque su madre la está buscando.