Mario y Jimena se encuentran atados de pies y manos: ante la amenaza recibida, no pueden seguir indagando
Lucia despierta con un dolor de muelas. Lo que en cualquier otro hogar es una cosa “normal”, en casa de los castillo se convierte en una situación de peligro cuando, a causa de la fiebre los poderes de la niña se descontrolan de forma sorprendente.
Tras una costosa investigación, Jimena cree saber quién es la persona que le puede ayudar a encontrar a su hija. Alguien muy cercano a ellos, y sin perder un solo momento se mete en su casa para conseguir más información.
Mario y Jimena buscan emocionados a la persona que puede ayudarles a llegar hasta Blanca. Y aunque no tienen manera de saber su identidad, pueden localizar su casa.
Mario intenta animar a Antonio, que después del caos reinante en Valle Perdido durante las últimas semanas, duda de sus dotes policiales,y de su propio matrimonio. Pero sin saber cómo, lo único que consigue que Rosa eche a Antonio de casa y se mude a vivir con los Castillo, poniéndoles a todos en peligro.
Ante la sorpresa y alegría de todos, Sandra ha vuelto a Valle Perdido, pero no viene sola. En el camino ha conocido a Angel, el chico que logró escapar de las garras de Padre… Y viene dispuesto a quedarse.
Después de que Mario casi pierda la vida, todo vuelve a la normalidad, o eso parece, porque la aparición de un cadáver trastoca la vida en Valle Perdido. Y más aún cuando se sabe que el principal sospechoso de la muerte es… Andrés.
Tras ser tocado por la niña que Andrés tenía encerrada en su casa, Mario no respira, no se mueve Jimena, desesperada, no sabe qué hacer hasta que los propios Andrés y Nuria aparecen, y los acontecimientos se precipitan.