Además, Laura y Javier comienzan una relación. Teresa obliga a su hijo a casarse con una rica heredera, pero todas las candidatas son horribles. A él solo le interesa la guapa enfermera.

Por otro lado, Belén es consciente de que Andrés puede pedir la nulidad matrimonial en cualquier momento para poder vivir una nueva vida junto a Camila, de modo que ya es hora de tomar cartas en el asunto y acercarse de una vez por todas a su legítimo marido, a pesar de que para ello tenga que recurrir a sucias artimañas.

Mientras tanto, el hotel sigue en ruinas tras el atentado, aunque sorprendentemente hay alguien que está dispuesto a hacer una generosa oferta por la compra del Gran Hotel aDiego. Se trata de Cecilia Velledur (Andrea Duro), una joven caprichosa y heredera de una gran fortuna. Doña Teresa no está dispuesta a quedarse de brazos cruzados y eso nunca es un aviso… es una amenaza.

Sofía cada día está peor por las pesadillas y los fantasmas del pasado que la acosan y decide recurrir a la Iglesia. En el confesonario descubre que el párroco habitual no está y, en su lugar, hay un sustituto: el padre Grau (Roger Coma). Es un hombre joven, afable, comprensivo y sincero con sus feligreses que pronto se gana la confianza de sus fieles.