Es elegante, pero en su caso se trata de una elegancia aprendida. Olivia no nació en una cuna de plata. Se fue puliendo poco a poco y eso le ha dado un toque de animal salvaje que la hace aún más atractiva.
Ha hecho muchas cosas para subsistir y no se siente orgullosa de casi ninguna de ellas. Acaba de quedarse viuda de un hombre con el que casó por interés precisamente para esto: para que le dejara la vida solucionada. Pronto se dará cuenta de que tener una bonita casa y una cuenta bancaria saneada no es suficiente para ella.